La importancia de la voluntad

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La importancia de la voluntad

  • Leo Vitali
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    Registro: 24 agosto 2012
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    Hoy nuestro compañero del foro, francisco98gl me ha escrito un mensaje para preguntarme un poco en la misma línea de lo que viene preguntando hasta la fecha: ¿Cómo salir de una vida de mierda sin dolor?. Con un extraño caso que no es fácil ni trivial de diagnosticar, uno de los tema que se enfrenta el compañero, es que básicamente y según él dice que ha experimentado, la EPR nunca le ayudó y nunca le ayudará. Para conocer mejor su caso, podeís leerlo aquí.

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    Pero hay un tema que siempre ha estado ahí y resulta cuanto menos interesante. Uno de los temas en los que ha estado insistiendo bastante, es en el hecho de que la voluntad y él no son compatibles.

    Él suele manifiestar esto contínuamente, así que aprovecho a citar explícitamente su último mensaje, que es muy ilutrativo de esta forma de pensar una forma de pensar que en el fondo tiene la mayoría de la gente que pulula por estos foros:

    Yo tengo por seguro que el psicólogo no va a conseguir ayudarme a quitarme el lío que tengo en la cabeza, y para salir de lo mío no entra en juego la voluntad,

    Él habla de “que en lo mio, no entra en juego la voluntad“. Y esto es un tema que me resulta bastante importante.

    Si existe un punto en el que el 90% de los filósofos se han puesto de acuerdo, es en la existencia de la voluntad. Propuestas como la “voluntad del poder” de Nietzche, la “voluntad del placer”, de Freud (y otros tantos antes) y la más reciente “Voluntad del sentido” de V. Frankl , ponen de manifiesto el hecho de que la voluntad está ahí, para todo.

    Es más, si desdeñásemos el concepto de voluntad, entonces la psicología como tal, no tendría absolutamente ningún sentido como ciencia, dado que salvo en el apartado psicobiológico, que en el fondo, no pertenece nativamente a las ciencias de la psicología, todo el resto de sus componentes estructurales se apoyan fuertemente en algun principio de voluntad.

    Por eso, si no queremos poner la voluntad delante del carro, entonces el carro, simplemente no se mueve. Ahora bien, cuando yo leo: “en lo mio, no entra en juego la voluntad” yo claramente identifico dos interpretaciones prominentes y erróneas que inducen a malinterpretar el verdadero concepto e importancia de la voluntad:

    1. La pusilanimidad

    Esto obviamente afecta sin exagerar a 9 de cada 10 pacientes de TOC, por no decir a todos en gran medida. En otros trastornos, diría que más de lo mismo. La pusilanimidad, se encuentra dentro de la “voluntad del placer” o visto al reves la “falta de voluntad del dolor” como planteaba Epicuro en los escritos que lo citan. Nadie quiere sufrir y mucho menos, voluntariamente.

    Pero OJO: estar sufriendo en estos momentos, no es sinónimo de tener la voluntad de sufrir.

    Si alguien me dice: “yo he perdido una pierna, y convivo con ello”. Pero esta 18 horas al día quejándose de que le falta una pierna, realmente no convive, sino que simplemente sobrevive. Pero si analizamos el modus operandi de esta persona sin pierna, que dice que convive y se queja tanto, seguramente nos daremos cuenta, que esta persona, deja de hacer muchas cosas o al menos intenta hacerlas lo menos asiduamente posible, simplemente porque el hecho de que le falta una pierna. En pocas palabras: es un pusilánime. Ya lo era antes de perder la pierna. Haber perdido la pierna, solo magnifica este hecho.

    Como dijo Diogenes de Sinope:

    “La palabra minúsvalido, no debe aplicarse a los ciegos o a los sordos, sino a aquellos, que no tienen voluntad”

    La pusilanimidad no tiene parangón, cuanto antes se acepte, mejor para iniciar un cambio.

    2. La falta de dirección

    Según los “expertillos” en psicología, uno de los elementos fundamentales de la voluntad, es la dirección. Visto desde esa perspectiva filosófica, la dirección puede tener varias formas: dirigirse hacia un placer, huir de un dolor, querer poder, alejarse de la debilidad, o dirigirse hacia algo transcendental que dé sentido a la existencia.

    Pero esto es muy filosófico (aunque los psicólogos han tomado, prestadas o robadas el 99% de las ideas filósoficos para crear y conformar su ciencia). Quizá visto desde una perspectiva más terapéutico-conductual, la dirección puede entenderse desde una manera más concreta: Dirigir ACCIONES que con el tiempo, resulten en un cambio en la experiencia individual.

    Por ejemplo: la dirección en la terapia de exposición y prevención de respuesta, consiste claramente y como bien dice la palabra en ir a exponerse a diferentes situaciones y luego cuando la ansiedad está a flor de piel, no hacer nada para quitársela, aguantar hasta que ocurra una de dos: O te mueres o se acabe volviendo irrelevante. Así de simple.

    En casos de terapia para aquellos trastornos diferntes al TOC, la dirección puede ser completamente diferente. Por ejemplo, en un TAG, como la ansiedad está siempre ahí, no consiste tanto en invocarla exponiéndose, sino en hacerse consciente de ella y manipularla. En cierto grado el TAG también se encarga de incrementar esa ansiedad, porque a diferencia del TOC, el miedo no está en simplemente tener ansiedad (porque ya se tiene como una constante). El miedo de un TAG está en que la ansiedad siga subiendo hasta el punto de hacerse insostenible y por ende, se ponen mecanismos de contención constantemente que podrían llamarse compulsiones, pero no son exactamente compulsiones.

    Así que la terapia del TAG pasa por hacerse conscientes de esos mecanismos de contención, desecharlos temporalmente y permitir que la ansiedad suba y suba hasta que una de dos: explote la cabeza del paciente y se esparzan los sesos por la habitación, o la ansiedad ya no pueda subir más, y acabe volviéndose irrelevante.

    En ambos casos, el objetivo, no es que la ansiedad baje, sino que se vuelva irrelevante.

    Muchos dirán: “Entonces si se vuelve irrelevante, baja”. Y esto es cierto en gran medida.

    Esto es como cuando por la ventana entra un ruido muy molesto. Si le prestamos atención, parece que el volumen del ruido es más alto. Pero si llega un punto en el que nos ponemos a trabajar en nuestras cosas y no prestamos atención a ese ruido, parece como que el ruido baja mucho su volumen, o incluso, puede llegar a desaparecer a efectos de la atención (teoría de la atención limitada). Pero tanto si sube como si baja, lo importante no es tanto la intensidad del volumen, sino la irrelevancia del mismo.

    Un consejo extra gratis: Para aquellos con TOC de ruido, compraros unos altavoces y poneros una grabación de un ruido molesto 24 horas al día, incluso cuando dormís. O cuando durmáis, compraros unos auriculares, para no molestar al vecino que no tiene culpa de que seáis unos pusilánimes.

    Dicho esto, ¿Qué hay de la dirección en otros trastornos? Sea trastorno bipolar, trastornos paranoides o cualquier tipo de trastorno delirante, trastornos limite, etc, etc….?

    En todos ellos, el componente de voluntad está ahí, pero la dirección es diferente. La acción puede que no consista, en dirigirse hacia el estresor y mantener el estresor al máximo. El tema es que yo no sé exactamente cual es la terapia más óptima según indican los estudios más recientes porque mi día es corto, solo tiene unas 16 horas y no me da para seguir leyendo, investigando y profundizando para asi ampliar ese corpus de conocimiento que este foro ha venido ofreciendo hasta ahora casi en exclusiva, alredor del TOC. Puedo decir algunas propuestas que me han aportado algunas lecturas en las que se tratan estos trastornos de forma paralela, pero esto contradiciría bastante mi visión: no hablar de lo que no se ha estudiado lo suficiente.

    Esto no es “El foro de los trastornos psicológicos“, por un motivo. Y también soy consciente, que la cantidad de información sobre otros trastornos, parece que no está tan consolidada como la que he conseguido ofrecer en este foro a lo largo de todos estos años gracias a mis prácticas dictatoriales en el mismo.

    Pero, siempre hay un primer día para todo. Para aquellos que no tienen un diagnóstico en firme, les animo a leerse el DSM-V entero, que si bien, no se que sea la biblia de la diagnosis, pero al menos servirá para ampliar un poco las miras y abrirse a la posibilidad de padecer otros trastornos. Yo diría que al menos 1 de cada 3 personas en el foro, está mal diagnosticada de TOC: posiblemente la mitad de ese 1 de cada 3, tenga un TAG y el resto pueda tener otro tipo de trastorno incluyendo trastornos delirantes, limites, otro tipo de trastornos de ansiedad, etc… El interés de los psicologos por la psicopatología es prácticamente nulo y esto tiene cierta lógica. Obviamente ya en la carrera las asignaturas relacionadas a la psicopatología es como para prenderse fuego de aburrimiento y encima, es una de las asignaturas que involucran altamente la estadística, y como todos bien sabréis, los psicólogos no abundan por su incipiente interés en las matemáticas, uno de los principales ingredientes de la estadística.

    Una vez, seamos capaces de ubicarnos mejor en otro trastorno que no sea un TOC, ya solo queda hartarse a leer. Herramientas fantásticas como Google Scholar, dan acceso con unas simples busquedas a todo y cada uno de los estudios realizados para el tratamiento de todo tipo de trastornos.

    Muchos piensan que el tratamiento del TOC es sin duda, el tratamiento mejor, más elaborado y con mejores resultados. ¿Mi opinión? Como dirían los yankis: “BULLSHIT“.(gilipolleces). El tratamiento del TOC, al igual que con el resto de los trastornos a día de hoy esta en la misma puta mierda, del que verdaderamente no se recupera casi nadie. Con suerte se recupera 1 de cada 3 y de ese 1 de cada 3, las posibilidades de recaída son del 80% a los tres años. Vamos que con suerte 1 de cada 10 vive una larga vida “”””feliz”””” después de un durísimo tratamiento con las herramientas de terapia existentes a día de hoy. ¿Has llegado hasta este punto y eres uno de esos afortunados que estás viviendo una vida feliz sin TOC? Felicidades por ser ese 1 de cada 10. Ahora vete a tocar los cojones a otra parte.

    Por eso, la absurda fijación que tienen muchos por querer tener un TOC (pensando ignorantemente que si tienen un TOC, tienen más posibilidades de recuperación) es uno de los errores más grandes que visto en mi íntegra existencia. Lo único que resulta en esta fijación tan absurda, es que se pasen toda una vida dándose golpes con la cabeza en la pared hasta romperse el cráneo y acabar provocándose un derrame cerebral.

    Para concluir, como he dicho la voluntad tiene dos elementos:

    1. El grado de pusilanimidad
    2. La dirección

    Y en terapia, el grado de pusilanimidad se trabaja aceptándolo y poco a poco esforzándose en poner el burro delante del carro. Un poquito todos los días. Poniendo un cartel grande en el dormitorio, para que lo primero que leamos al levantarnos sea:

    SOY UN/A GRAN PUSILÁNIME Y HOY VOY A HACER UN POQUITO POR CAMBIARLO

    Y en terapia, la dirección se trabaja, eligiendo una terapia correcta, acorde al trastorno que tengamos.

    Pero sea como sea, lo más importante que hay que tener claro es una cosa: TODO GIRA ALREDEDOR DE LA VOLUNTAD.

    Repite conmigo:

    La Voluntad es nuestra Diosa.

    Ave, Voluntātem , morituri te salutant

    Ave Voluntad. Los que estamos aquí para morir, te saludan.

    Es un error capital lanzar teorías antes de poseer datos. Por naturaleza uno comienza a alterar los hechos para encajarlos en las teorías, en lugar encajar las teorías con los hechos. Sir Arthur Conan Doyle

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